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jueves, 17 de agosto de 2023

HUGO WOLF


Empiezo a redactar esta entrada  sin tener muy claro aún, pese a lo categórico del título, su verdadero tema; por una parte quisiera cumplir el compromiso de unas pinceladas sobre el compositor Hugo Wolf  (nunca es más que eso cualquiera de los posts que aquí se publican) pero por otra, no dejo de dar vueltas a ese otro tema al que la búsqueda de material para su elaboración  me ha ido conduciendo: el cerebro, la creatividad y la salud mental.

Cuando se habla de Hugo Wolf (1860 - 1903) resulta inevitable referirse al trastorno mental que marcó su existencia y su producción musical. De origen esloveno este compositor  que destacó como instrumentista y creador desde muy corta edad (otro niño prodigio), con problemas de adaptación social en la escuela y de carácter rebelde, inestable y depresivo, se ganó la vida como profesor y como crítico musical en Viena, precisamente aquella Viena en la que Sigmund Freud desarrollaría paralelamente sus investigaciones y esa nueva disciplina destinada a un mejor entendimiento de la mente humana: el psicoanálisis. 

Declarado admirador de Wagner, es fácil imaginarlo defendiendo con vehemencia su audaz y novedoso estilo  frente al formalismo que representaba Brahms,  el otro gran protagonista de la escena musical de entonces y al que criticó abiertamente en sus artículos granjeándose no pocas enemistades.   (Sobre defensores y detractores del wagnerianismo ya hablamos en Wagner y Tolstoi). También es fácil, en consecuencia,  encontrar la influencia del  estilo wagneriano en sus obras, especialmente en el lenguaje intensamente expresivo de sus lieder en los que abundan cromatismos y disonancias  y en los que, por momentos, llega a desdibujarse la tonalidad. Esta tendencia a la expresividad extremada iría aumentando a lo largo de su vida creativa abandonando paulatinamente el lenguaje romántico heredado de Schubert y Schumann.

Aunque sus altibajos emocionales y mentales - quizás desencadenados o acusados por la sífilis que padeció - interferían con frecuencia en su trabajo, tuvo también momentos de intensa actividad creadora, especialmente entre 1888 y 1889, que lo llevaron a ser el más prolífico de los compositores de lieder. Fue en estas pequeñas formas vocales más íntimas en las que encontró la mejor vía de expresión musical confiriendo a los textos de sus poetas preferidos (Goethe, Mörike o Eichendorf) una trascendencia y una intensidad inusitadas.

"En sus lieder [...]  nos muestra un pequeño universo burgués, angustiado, lleno de intuiciones trágicas, en el que apunta siempre cierta desesperación existencial" 

Massimo Mila. Breve historia de la música. Península. 1988

Sin embargo su producción no solo se limitó a las canciones; entre sus principales obras destacan la música incidental para Das fest aug solhaug de Ibsen la Serenata Italiana (1892) para orquesta de cámara o cuarteto, el poema sinfónico Penthesilea, o las  óperas El Corregidor (1896)   inspirada en el la novela El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón y la inconclusa Manuel Venegas (1897). Estos dos últimos títulos ponen de manifiesto  la inclinación de Wolf por los temas españoles tan de moda en la Europa decimonónica y a los que dedicó también  un buen número de lieder  en los  Spanisches Liederbuch, una colección de poemas y textos líricos tradicionales que habían sido publicados en Berlín por Emanuel Geibel y Paul Heyse en 1852.  (Sobre este particular incluyo al final los interesantes artículos de Juan José Pastor Comín y Blas Motamoro).

A partir de 1899 no pudo seguir componiendo y tras un intento de suicidio fue ingresado en una institución hasta su muerte. No llegó a cumplir los 43 años.

Un tristísimo  y prematuro  final para un gran compositor cuyos "vaivenes" se aprecian, por ejemplo,  en el diferente tratamiento musical que hace de un mismo tema. Veamos dos interpretaciones de la primavera, la alegre y la melancólica. En ambos casos los versos son de Mörike. Merece la pena escuchar y  comparar  la expresión musical en cada uno de ellos:

Er ist´s! (¡Es ella!) Puede leerse el texto traducido aquí.

 Im Frühling(En primavera) Puede leerse el texto traducido aquí.

Cabría  preguntarse: ¿pudo haber influido esa condición  o dolencia en sus intensos periodos creativos? ¿existe relación entre creatividad y enfermedad mental? ¿Qué es realmente la creatividad? 

Erik R. Kandel,  premio Nobel de Medicina de 2000, nos ofrece algunas respuestas en su libro La nueva biología  de la mente, donde  explica en qué medida el estudio biológico de la mente está empezando a descifrar los misterios de la creatividad y la conciencia: "Explora lo que nos dicen los trastornos cerebrales, tanto psiquiátricos como neurológicos, acerca de la capacidad creadora".

"Hoy en día sabemos que la creatividad se origina en el cerebro y que tiene una base biológica. También sabemos que, si bien ciertas formas de creatividad surgen juntamente con los trastornos mentales, la capacidad creadora no depende de ninguna enfermedad [...] Los científicos, aunque aún tengan que destapar los mecanismos biológicos de la creatividad, han descubierto algunos de sus precursores, uno de los cuales parece estar despojándonos de inhibiciones, permitiendo que nuestra mente vague con más libertad y busque nuevas conexiones entre las ideas. Esa comunión con el inconsciente la comparten todas las personas creativas, pero llama más la atención cuando estas padecen trastornos mentales".

Eric R.Kandel en 'La nueva biología de la mente. Paidós. 2019

Existen también estudios recientes sobre la relación entre la actividad musical y problemas como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otros diagnósticos relacionados con el estrés. En esta línea trabaja la doctora Laura Wesseldijk que investiga además las influencias potencialmente beneficiosas de la música en la salud mental (Los efectos de tocar música en la  salud mental). Todo ello resulta fascinante, pero sobre la capacidad terapéutica  de nuestro  arte favorito ya hablaremos en otra ocasión. 

A estas alturas del tema, si estuviéramos en clase, posiblemente habría comenzado ya el debate con las diferentes aportaciones de los alumnos, con  sus ocurrencias,  sus experiencias y con la cita de casos conocidos, quizás peregrinos, quizás   similares, en todos los ámbitos musicales. Era estupendo. Ya nunca sucederá. A veces lo echo de menos. 

Y ahora, por fin, una preciosa y triste despedida; la de Wolf, claro. 

Canta el barítono  Andrè Morsch acompañado  al piano por  Marcelo Amaral.

"Lebe Wohl" ("Despedida"). 


Traducción
¡Adiós! Tú no eres capaz de sentir
lo que significa esta triste palabra,
pues la dices con confiado rostro
y ánimo ligero.
¡Adiós! ¡Ay, mil veces
la he pronunciado para mí mismo,
y entre tormentos sin fin
el corazón se me ha roto mientras lo hacía!

Enlaces de interés y bibliografía:

martes, 23 de junio de 2015

ALBERTO DURERO Y SU TIEMPO


Despedimos el curso presentando por fin nuestro flamante proyecto Alberto Durero y su tiempo. Nos ha llevado mucho trabajo y muchos meses, ha sido instructivo, divertido... y agotador.

Hemos querido demostrar que ciencias y letras no están tan lejos, que el arte forma parte de la vida y que no es algo aislado y desconectado del resto de las actividades humanas, muy al contrario, se encuentra en permanente relación con otras disciplinas aparentemente distantes. Lo hemos hecho, además, como hiciera Alberto Durero, adentrándonos en otras materias desde las nuestras propias con interés y con deseos de aprender; pintando y grabando en clase de Biología, redactando y diseñando en clase de Música y dibujando en clase de  Matemáticas o investigando sobre el Arte en clase de TICO.
Quiero dar las gracias de manera especial a nuestra compañera de biología Elena Navarro,  antigua alumna que ha vuelto a nuestras aulas como curtida y extraordinaria   profesora, ejemplo de vocación y de  entrega a la enseñanza, gran dominadora de las ciencias naturales y diestra en el manejo del timón a través de las procelosas aguas de la inestabilidad laboral que tantos de nuestros compañeros han de enfrentar al final de cada curso (cosas de nuestro caótico mundo docente). Ella ha encarnado como nadie el verdadero espíritu del proyecto; una "humanista" de pro. Mucha suerte, Elena; te queremos. 

En fin; espero que paséis un rato agradable visitando el sitio web que hemos creado (solo hay que pinchar en la imagen); para nosotros, desde luego, ha sido una experiencia inolvidable. Gracias a todos.

lunes, 7 de octubre de 2013

LA MÚSICA SE LLEVA DENTRO

Cuando hablamos de escalas musicales solemos pensar que son algo establecido y elaborado por el hombre, algo artificial, externo a la persona; hablamos de normas que las rigen, de sonidos ascendentes y descendentes, de tonos y semitonos, de tetracordos y de intervalos.  Sin embargo, algunas  son mucho más naturales de lo que pensamos; es más; podemos elaborarlas y utilizarlas de forma  espontánea.   Vamos a comprobarlo hoy estudiando la escala pentatónica

La escala pentatónica (o pentáfona) es la que está compuesta por cinco sonidos diferentes sucesivos. Existen diversos tipos; un ejemplo sería este que resulta de suprimir el fa y el si de la escala diatónica de Do. Vedlo aquí:


Así suena:


Como habréis apreciado,  esta escala no contiene semitonos. 

Otro ejemplo muy claro de este tipo de escala es la que se obtiene al tocar sucesivamente las teclas negras del piano (entre las que se producen las mismas distancias interválicas que se observan en la imagen de arriba).

Las escalas pentatónicas  se han utilizado desde antiguo en las culturas musicales  del lejano Oriente y de África. Escuchémosla en esta obra que nos ofrece   La Capella Reial de Catalunya dirigida por nuestro gran Jordi Savall.

         

Aunque ya en el siglo XX compositores como Erik Satie o Igor Stravinsky las utilizaron en algunas de sus obras,  ha sido la  música popular urbana la que las ha hecho suyas en géneros como el Jazz, el Blues y el Rock. 
Ved y escuchad al guitarrista Mario Freira en una improvisación sobre la escala pentatónica.



Por último, quisiera compartir con vosotros este vídeo que os asombrará de verdad y  en el que   Bobby McFerrin utiliza la pentatónica para demostrar  que la respuesta a la música es algo connatural al ser humano y que éste tiene asumidos, incluso, ciertos intervalos.
Sucedió en el transcurso de la conferencia titulada "Notas y neuronas: en busca del coro común" que se celebró en el marco del World Science Festival (2009) y que tuvo como objetivo analizar e ilustrar la interacción de la música con el cerebro y con las emociones. Apasionante tema ¿verdad?



Pues eso; que el que no hace música es porque no quiere.

Más información en World Science Festival

domingo, 18 de marzo de 2012

¡ECO!....ECO...


No he encontrado mejor manera de introducir el tema de hoy que este vídeo en el que Coco hace referencia al curioso y familiar fenómeno acústico de la reflexión: el eco. Sobre él (el eco) os dejo al final unos interesantes enlaces.

La palabra eco viene del latín echo (que lo hace a su vez del griego ἠχώ). La mitología nos habla de una ninfa llamada así, Eco, que fue condenada por Hera a repetir siempre las últimas palabras que pronunciara su interlocutor, (además se enamoró del bello Narciso que la rechazó y le rompió el corazón; pobrecilla). Sobre ella descubriréis más cosas en el Libro III de las Metamorfosis de Ovidio - ya de todos conocido -, así como en este vídeo o en este otro enlace.

El eco también ha sido un recurso musical. Vamos a comprobarlo escuchando un concierto de nuestro pelirrojo favorito: Vivaldi; os lo dedico a vosotros, mis alumnos de tercero que tan estupendamente habéis aprendido las características del barroco. Estoy segura de que sabréis encontrarlas en esta obra. En ella destaca el empleo de un violín "en eco" que, en un juego dialogado, da la réplica al primer violín que actúa como solista. Escuchadla como si escucháseis la Primavera o el Otoño, y apreciad el contraste entre un violín y el otro, "su eco".


Concierto para dos violines en La Mayor RV 552 "Per eco in lontano" (Concerto con violino principale et altro violino per eco in lontano)

1º Movto: Allegro
2º Movto: Larguetto
3º Movto: Allegro

Aquí, el primer movimiento interpretado por el violinista Fabio Biondi y la orquesta Europa galante.


Segundo y tercer movimientos, por los mismos intérpretes.


Para escucharlo de un tirón (por Il Giardino armónico):


Y para ilustrar un poquito la historia de Eco y Narciso, nada como el precioso cuadro de John William Waterhouse.





Enlaces interesantes:

jueves, 9 de febrero de 2012

FUENTES




"Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Solo la fuente se oía".

Antonio Machado A Juan Ramón Jiménez


Las fuentes suenan; todo el mundo lo sabe. Algunas - dicen los poetas - lloran, murmuran, parlotean; hoy también sabemos que cantan, pero no metafóricamente, no; producen música como cualquier otro instrumento afinado. Lo hemos sabido hace pocos dias; nos lo ha contado Javier Fernández, compañero en esto de la educación y patrón de ese sorprendente barco llamado La ciencia para todos, fuente incesante, por cierto, de información y de saber científico que sigo desde hace largo tiempo.

Antes de continuar, ved y escuchad atentamente este vídeo



Curioso ¿verdad?

Pues bien; como habéis visto, el instrumento/ fuente se llama hidraulófono (Hydraulophone). Su invención se debe al ingeniero y profesor canadiense Steve Mann y en él, se utiliza el agua para generar sonidos con los que poder hacer música. Una bomba se encarga de mantener la presión de agua en el interior.
El agua ya se utilizaba para estos fines desde antiguo: en nuestra adorada Grecia (s.III a. C.), Ctesibio - quizás inspirador de Mann - inventó el órgano hidráulico . Y... ¿recordáis el glass armónico?

Aparentemente su funcionamiento sería similar al de un instrumento de viento: el sonido se produce tapando y abriendo los agujeros, por los que, en este caso, sale el agua. Al tapar los agujeros se bloquea su salida cambiando el flujo y la presión de ésta en el interior, lo que afecta al mecanismo asociado que produce el sonido.
Según he podido saber, habría diferentes tipos de hidraulófonos: con bisel o con lengüeta . Si observáis el del Ontario Sciences Centre (en el vídeo), veréis que está rodeado por enormes tubos con lo que parecen biseles , como los de un órgano .

AQUÍ , AQUÍ y AQUÍ podéis ver otro modelo distinto con todo detalle; fijaos en que sus tubos están sumergidos, por lo que tendrá que llevar, además, un sistema de amplificación del sonido.
EN ESTE OTRO ENLACE se puede aprender más sobre la afinación y otras cuestiones, con interesantes imágenes (bombas de agua y otros entresijos tecnológicos).

Pero nadie mejor que su propio creador para responder a nuestras preguntas. Encontraréis toda la información en la página de Steve Mann: FUNtain.ca (os va a encantar) y en los artículos "Hydraulophone designs considerations" y "The electric hidraulophone". Eso sí; tendréis que traducirlos.

Y para terminar, una curiosidad. Hay quien llama poseidófono (por aquello del dios de los mares) al hidraulófono, y como una cosa lleva a la otra y ya que hablamos de Poseidón, me vais a permitir dejaros con uno muy guapo al que nos gusta mucho visitar (la última vez ha sido este pasado martes). Me refiero al madrileño, a ese elegantísimo y atlético Neptuno que asiste desde hace ya meses a nuestras concentraciones desde su fuente, testigo y oyente mudo de las quejas y cantos de una docta multitud que, por cierto, cada vez suena mejor (en esto de la música, el ejercicio y la práctica son la clave del éxito y aunque parezca un imposible, a fuerza de insistir se consiguen los objetivos y se alcanzan todas las metas).

Tanto me gusta esta fuente que pienso dedicarle una entrada solo a ella.

sábado, 1 de octubre de 2011

UNA BROMA MUSICAL

Hablábamos esta semana en alguna clase sobre la consonancia y la disonancia, sobre el efecto que producen en nosotros y sobre el tratamiento que a lo largo de la Historia han recibido por parte de los compositores.
Después de mostrar en la práctica la diferencia entre ambas, recurrí a un ejemplo que hoy traigo para ilustrar mejor el asunto. Se trata de Morzart y de su famoso Divertimento k. 522 para dos trompas y cuerdas subtitulado Una broma musical (Ein Musikalischer Spass) compuesto en 1787.

No olvidemos que durante el Clasicismo la disonancia estaba prácticamente desterrada de la música y con frecuencia se utilizaba para ridiculizar o parodiar, es decir, con una finalidad mas bien jocosa. Tal es el caso de esta obra escrita para divertir. Es también famoso el gran sentido del humor que tenía nuestro genio salzburgués y su inclinación por la broma y el juego de los que, como cuenta Fernando Argenta en su libro Los clásicos tambien pecan, dan buena muestra sus cartas.
Aunque a lo largo de la obra se pueden percibir disonancias, especialmente en las trompas, lo que pretendo que escuchéis es precisamente el final, así podréis experimentar el efecto que producen en un entorno consonante.

Pues bien; vamos a por el último de sus cuatro movimientos, Presto. Ya sabéis: hay que oir hasta hasta el final.




Para escuchar la obra completa (como imaginaréis, no es muy larga) así como otros divertimentos para cuerda y viento, pinchad en este magnífico enlace (en www.mozart-weltweit.eu), os encantará.

Para los más científicos, curiosos y atrevidos: La teoría de la disonancia: un encuentro entre Música y Matemáticas de Xavier Gràcia.

Y si queréis saber más sobre bromas musicales o sobre la vida privada de los grandes músicos podéis visitar:

El humor en la música

Los clásicos también pecan (presentación del libro aquí).

martes, 29 de marzo de 2011

DE VOCES Y RESONANCIAS


Nada mejor que recordar al profesor Tornasol y su máquina de ultrasonidos que todo lo destruía en aquella aventura de nuestro viejo conocido Tintin para iniciar el tema de hoy. (Podéis leer el libro o seguir la aventura animada en youtube).

Cumpliendo con lo prometido a mis alumnos de segundo que están poniendo mucho interés en el estudio de la voz y todo lo que con ella se relaciona, vamos a ver el efecto que ésta puede llegar a producir sobre una copa de cristal. Para ello haremos un par de aclaraciones previas:

Cuando una fuerza se aplica repetidamente a un sistema con la frecuencia natural del mismo, el resultado es la aparición de oscilaciones de gran amplitud; este fenómeno se llama resonancia.

El hecho de que una copa de cristal pueda romperse por efecto del sonido tiene pues que ver con un fenómeno físico llamado resonancia. Es el fenómeno por el cual el cuerpo entra en vibración ante la proximidad de la producción de un sonido de frecuencia igual a la que dicho cuerpo puede producir.

En primer lugar veremos lo que es la resonancia sonora y cómo ésta puede llegar a romper una cubeta de laboratorio mediante un sonido producido artificialmente. Veámoslo muy bien explicado en unos experimentos de laboratorio.



Aquí se ve más de cerca:



Veamos y escuchemos ahora a la soprano guipuzcoana Ainhoa Arteta haciendo estallar la copa con el sonido de su voz.



Y para que podáis comprobar que nuestra protagonista no solo se dedica a romper copas con su maravillosa voz os dejo un par de preciosidades; la primera, perteneciente a El Barberillo de Lavapiés (F. A Barbieri), con texto y todo.

Como nací en la calle de la Paloma,
ese nombre me dieron de niña en broma.
Y como vuelo alegre de calle en calle,
el nombre de Paloma siguen hoy dándome.
Aunque no tengo el cuello tornasolado,
siempre está mi cabello limpio y rizado.
Y aunque mi pobre cuerpo no tiene pluma,
siempre está fresco y blanco como la espuma.
En lo limpita Paloma soy,
y salto y brinco por donde voy,
y a mi nombre de Paloma siempre fiel,
ni tengo garras, ni tengo garras,
ni tengo garras,ni tengo hiel. ...




La segunda, una versión de Tears in Heaven (Eric Clapton)



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El aria de las joyas
Casta Diva
Un plátano muy especial

domingo, 10 de octubre de 2010

SOBRE EL CEREBRO Y LA MÚSICA

Termina la Semana del cerebro y en Ab música no queremos desaprovechar la ocasión para volver sobre este tema tan trascendente y que tanto interesa a estudiantes, profesores, padres, músicos y no músicos.
De todos es sabido que la escucha, el aprendizaje y el ejercicio de la música, además de proporcionar un gran placer, contribuyen y favorecen el desarrollo de ciertas capacidades cerebrales.



Pero el cerebro hay que cuidarlo: ejercitarlo y proporcionarle el debido descanso; (sobre este particular os recomiendo la lectura de este sustancioso texto del doctor Tony Chávez que os enlazo).

Este último aspecto no parece tenerlo muy claro Calaf, el protagonista de Turandot , que no deja descansar su mente... ni la de los demás y que acude a la mía en este momento por alguna extraña razón (misterios del cerebro, claro).

Turandot, la última e inacabada ópera de Giacomo Puccini , cuenta la historia de una cruel princesa china llamada así, Turandot, que solo se casará con aquel príncipe que logre descifrar tres enigmas propuestos por ella; todos aquellos que no lo consiguen son ejecutados sin piedad. Uno tras otro van cayendo los pretendientes hasta que aparece Calaf, que resolverá los acertijos. Pero...éste a su vez, le plantea un enigma a Turandot:

Tres enigmas me has planteado
y tres he resuelto.
A ti te voy a proponer solo uno:
no sabes mi nombre.
Dime mi nombre.
Dime mi nombre antes del alba
y al alba moriré.

Calaf pasará en vela toda la noche esperando ansioso el amanecer.

No cabe duda de que existen cerebros extraordinarios, como el de nuestro personaje Calaf y como lo debió ser el de Puccini. Descansemos ahora el nuestro escuchando y disfrutando su música, llena de una fuerza y de un sentimiento que ponen los pelos de punta.

"Nessum dorma" (que nadie duerma):

¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡Tú también princesa,
en tu fría estancia
miras las estrellas que tiemblan
de amor y de esperanza!
¡Mas mi misterio se encierra en mí,
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, sobre tu boca lo diré
cuando resplandezca la luz!
¡Mi beso deshará
el silencio que te hace mía!



lunes, 5 de abril de 2010

BUSCANDO EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS...

Foto: Petr Janata

Que una determinada melodía desencadene rápidamente una respuesta de la memoria y del sentimiento es algo que todos experimentamos constantemente.
La conexión entre la música escuchada y los recuerdos del pasado está demostrada científicamente; los estudios llevados a cabo en la Universidad de California Davis por el profesor Petr Janata demuestran esta asociación. En el siguiente vídeo podemos ver y escuchar a Janata, son cinco minutos muy interesantes sobre este tema y sobre sus aplicaciones en la medicina.


Entre las músicas que pertenecen a la memoria colectiva y que son capaces de despertar todo tipo de recuerdos y emociones están las sintonías radiofónicas y televisivas (los que estáis en 4º ya las habréis estudiado); éstas preceden, anuncian e identifican series o programas que llegan a millones de oyentes y como otras melodías, se van almacenando en nuestro cerebro y formando parte de nuestras memoria. Buscando material he encontrado algunas - que a muchos os parecerán "jurásicas" - que podemos compartir, sin entrar en autorías ni valoraciones, solo por el placer de recordar y de comprobar . No todas serán reconocidas por todos; dependerá de la edad de cada uno o de la generación a la que pertenezca.
A los más jóvenes no os dirán nada pero a otros...