Flashmob en Madrid (España) organizado por el programa de radio CARNE CRUDA 2.0
Carne Cruda era - y afortunadamente sigue siendo - un estupendísimo programa radiofónico que dirigía y presentaba Javier Gallego en Radio 3 (RTVE) hasta que fue suprimidoel 31 de agosto del año pasado. Ahora, tras su salida de RTVE, ha pasado a formar parte de la Cadena SER y se llama Carne Cruda 2.0
Esta que hemos visto, ha sido una de las últimas iniciativas del equipo de J. Gallego. Nos encanta y la aplaudimos. El vídeo, publicado el 8 de enero, tiene ya 1.345.487 visitas.
La canción que interpretan se titula Here comes the sun y pertenece al disco ABBEY ROAD de The Beatles.
"En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
El tema Give a Little Bit forma parte del disco Even In The Quiestest moments, publicado en 1977 por el grupo de rock británico "Supertramp". Pertenece a su primera época, en la que alcanzó un enorme éxito más allá de sus fronteras y en la que su música se enmarcaba dentro de lo que se ha llamado rock progresivo. Fue compuesta por Rick Davies y Roger Hodgson.
Escuchemos la canción.
Ahora, veamos el anuncio publicitario.
Para mis valientes guitarristas incluyo este tutorial. Ánimo.
Y por último, el texto de la canción.
Give a little bit
Give a little bit of your love to me
Give a little bit
I'll give a little bit of my love to you
There's so much that we need to share
Send a smile and show you care
I'll give a little bit
I'll give a little bit of my love to you
So give a little bit
Give a little bit of your time to me
See the man with the lonely eyes
Take his hand, you'll be surprised
Give a little bit
Give a little bit of your love to me
I'll give a little bit of my love for you
Now's the time that we need to share
So find yourself, we're on our way back home
Going home
Don't you need to feel at home?
Oh yeah, we gotta sing
Podéis escuchar otra canción en esta entrada (y de paso, repasar algunas cosillas). Pinchad en el enlace: La tonalidad
Y para encontrar más información: el estupendo BOSSUCHANNEL.
...en ese momento en el reinado de Augusto, a 1 de enero los Reyes Magos le trajeron regalos y le adoraron. Los nombres de los Magos eran Bithisarea, Melichior y Gathaspa.
No se asusten los visitantes: hemos dejado ya los villancicos. Sin embargo, como es día de cabalgatas, vamos a asistir a un par de ellas que, espero, les resulten inolvidables.
En 1872, el francés Georges Bizet compone la música incidental para una obra de teatro titulada La Arlesiana (del escritor Alphonse Daudet). Posteriormente creará una suite con esa música. Ésta alcanzó una fama extraordinaria.
Pues de la suite nº2 L'Arlesienne (La Arlesiana), escucharemos la Farándula; pieza en la que el autor recurre a la música tradicional de Provenza (típico de los románticos ¿verdad?) dejándonos oír la popular Marcha de los Reyes Magos. Seguro que todos la conocéis.
Aquí, ¡interpretada por niños!
Para los melómanos, la suite completa. Parte 1Parte 2 Os va a encantar.
En fin; lo dicho. Si no podéis - o no es de vuestro gusto - asistir a las cabalgatas, os invito a recorrer una maravilla renacentista , en el palacio Médici-Ricardi (Florencia), para disfrutar a toda pantalla, cómodamente sentados y calentitos.
El último vals de nuestro año bloguero solo podía ser el homenaje de Ravel a esta danza, unfamoso "poema coreográfico" compuesto en 1920 y titulado La valse.
Tal y como escribió el compositor:
"J'ai conçu cette oeuvre comme un espèce d'apothéose de la valse viennoise, à laquelle se mêle, dans mon esprit, l'impression d'un tournoiement fantastique et fatal." ("He diseñado esta obra como una especie de apoteosis del vals vienés, que se mezcla en mi mente, la impresión un torbellino fantástico y fatal")
Si se escucha atentamente puede apreciarse cómo La valse constituye otro ejemplo de utilización de esos recursos que caracterizan al autor y que encontramos posteriormente en el Bolero; me refiero a la repetición incesante de un esquema rítmico que evoluciona en crescendo permanente y a su brillante orquestación.
Así terminamos el año, como lo empezamos, con un vals; hemos cumplido el propósito.
Pero , como en las jotas, ahora va la despedida.
El último vals (The last waltz), es también el título de una película-documental rodada en los setenta por Martin Scorsese (creíais que iba a traeros a Fred y a Ginger ¿eh?). Fue - y es - toda una fiesta musical protagonizada por el grupo "The band" en su despedida, y por otros muchos, entre ellos, Eric Clapton.
Con el deseo de que, como ellos, disfrutemos durante mucho tiempo de la música: escuchando música, viendo música, sintiendo música, haciendo música.
Vengo de visitar el blog de Carlota Bloom, donde he podido disfrutar de su felicitación navideña y de su "ramonesca" llamada a la paz, y como soy muy envidiosa, se me ha ocurrido hacer lo mismo con este villancico del siglo XVIII, el siglo de las luces, el siglo del Despotismo Ilustrado, y de esa máxima - tan de actualidad, por cierto - que rezaba Todo para el pueblo, pero sin el pueblo.
El autor de la música, nada menos que el Padre Soler.
[Antonio Soler y Ramos (Olot, Girona, 1729 - Madrid, 1783) fue un sacerdote y compositor catalán que pasó gran parte de su vida en El Escorial (Madrid) al servicio del Infante Don Gabriel (hijo de Carlos III)]
En cuanto al autor del texto, lo desconozco, pero viendo el insólito final y quién se lleva el gato al agua, da toda la impresión de que era tan catalán como el músico .
Intérpretes: Emsemble La Fenice, Arianna Savall & Jean Tubéry
Cada año, en Diciembre, elegimos un villancico "especial" para todos los cursos. Estas navidades le ha tocado el protagonismo a Santa Claus y a una canción compuesta por los norteamericanos John Frederick Coots y Haven Gillespie e interpretada por primera vez en un programa de radio en 1934. Su éxito fue fulminante. Desde entonces y a lo largo de los años, numerosos y famosos intérpretes la han grabado en todo tipo de estilos. Nos hubiera gustado incluir la versión de nuestros alumnos cañadienses, pero la falta de tiempo y los agobios propios del momento y de la profesión lo han impedido. Lo que sí podemos asegurar es que lo hemos pasado genial en clase tocándolo y cantándolo en español, en inglés o a "grito pelao".
Quiero recordarlo de nuevo aquí con unos cuantos ejemplos. Los hay para todos los gustos y todas las edades.
Y para conocer la verdadera historia de Santa Claus os recomiendo visitar la increíble Aldea de las letras, donde nuestra amiga María Eugenia Mendoza nos la ofrece con todo lujo de detalles.
El arte, como la música, se sitúa en el mundo ambiguo de lo indeterminado [...] se ha de buscar lo que supere, ilumine o amplifique el objeto y eleve el espíritu a la región del misterio, a la perturbación de lo irresoluto y su deliciosa inquietud.
(Odilon Redon)
Como ocurre con el Romanticismo, la predilección por la imaginación y lo fantástico caracterizará también al simbolismo. Este movimiento, literario en sus inicios, no tardó en extenderse a la pintura en la obra de artistas como Odilon Redon (1840- 1916), (cuya obra pudimos disfrutar la pasada primavera en Madrid). De raíces claramente románticas, insistimos, y precursor del surrealismo, el simbolismo buscó la evasión de la realidad, el sueño, la sugestión, la evocación y el misterio. Y ciertamente resulta misterioso el rostro que nos ocupa hoy; tiene los ojos cerrados, parece que duerme, o quizás no, quizás solo escucha y sueña.
Hay músicas que deben escucharse con los ojos cerrados; lo requieren, casi lo exigen. La obra que os presento a continuación bien podría ser una de ellas. Fue compuesta por Johannes Brahms (1833 - 1897) en el verano de 1883 . Se trata del tercer movimiento de su tercera sinfonía Op. 90 en Fa Mayor.
Hemos insistido mucho desde el comienzo del curso en cómo el Romanticismo perseguía la libertad, exaltaba la individualidad y gustaba de lo remoto, lo extraño, lo inalcanzable, en contraposición a los ideales clásicos de orden, equilibrio y perfección (lo dionisíaco frente a lo apolíneo, una vez más).
Brahms, sin embargo, intentará conciliar ambas corrientes, de manera que pese al clasicismo formal que caracteriza sus sinfonías y que las define como música absoluta (alejadas de "programas" literarios y de la excesiva expresividad sentimental) conseguirá, sin proponerselo quizás, unas obras románticas en su sonoridad, intensidad y misterio.
El musicólogo Massimo Mila, en suBreve historia de la música, dice de él:
Músico de difícil comprensión donde los haya [...] amante del sosiego, de la música y de la cerveza, que llevó una vida modesta y solitaria y que no conoce las pasiones exaltadas de los románticos...
Váis a ver, pues, cómo la música de Brahms alcanza ese objetivo tan lúcidamente señalado por su coetáneo Odilon Redon, "elevando nuestro espíritu a la región del misterio".