sábado, 17 de octubre de 2026

CONCIERTO BARROCO Y JORDI SAVALL


Ospedale della Pietà. Grabado de la época. (Foto Wikipedia)

El Maestro —pues así lo llamaban todas— hacía las presentaciones: Pierina del violino… Cattarina del corneto… Bettina della viola… Bianca Maria organista… Margherita del arpa doppia… Giuseppina del chitarrone… Claudia del flautino… Lucieta della tromba… Y poco a poco, como eran setenta, y el Maestro Antonio, por lo bebido, confundía unas huérfanas con otras, los nombres de éstas se fueron reduciendo al del instrumento que tocaban. Como si las muchachas no tuviesen otra personalidad, cobrando vida en sonido, las señalaba con el dedo: Clavicémbalo… Viola da brazzo… Clarino… Oboe… Basso di gamba… Flauto… Organo di legno… Regale… Violino alla francese… Tromba marina… Trombone… Se colocaron los atriles, se instaló el sajón, magistralmente, ante el teclado del órgano, probó el napolitano las voces de un clavicémbalo, subió el Maestro al podium, agarró un violín, alzó el arco, y, con dos gestos enérgicos, desencadenó el más tremendo concerto grosso que pudieron haber escuchado los siglos —aunque los siglos no recordaron nada, y es lástima porque aquello era tan digno de oírse como de verse…

Concierto barroco. Alejo Carpentier. 1974

Como habrá podido apreciar más de un  lector, este pasaje de Concierto Barroco nos muestra a Antonio Vivaldi - el Maestro Antonio - en su más pedagógica faceta.

En un alarde de fantasía, Carpentier nos lleva a la Venecia del XVIII de la mano de un indiano y de su criado Filomeno; allí  se encontrarán con el compositor, que trabaja incansable con su orquesta de jóvenes huérfanas para las que, además,  compone numerosísimas obras. Y es que el veneciano pasó muchos años  desarrollando esta labor en el llamado Ospedale della Pietà*, un centro religioso que acogía a niñas y jóvenes sin familia  en el que se les enseñaba música y se celebraban conciertos. De allí saldrían grandes intérpretes y compositoras que, como Anna María della Pietà, alcanzaron la fama y el reconocimiento en toda  Italia y fuera de ella.

Me ha parecido perfecto este pasaje literario para mostrar aquí el proyecto que, en homenaje a aquellas jóvenes  músicas y a la extraordinaria labor de su famoso maestro,  ha llevado a cabo el intérprete y director de orquesta  Jordi Savall en el marco de las Academias de Perfeccionamiento que desarrolla desde 2019 junto al conjunto  Le Concert des Nations. Se trata de un proyecto de orquesta compuesta exclusivamente por  mujeres de diferentes nacionalidades y  menores de 39 años.

Para conocer más detalles sobre todo ello puede visitarse el sitio web de Savall en el siguiente enlace:

                                   Academia Vivaldi – Ospedale della Pietà

Y para hacerse una idea, nada mejor que verlo:

De todo ello hablaba recientemente el propio Savall en el programa de David Broncano "La Revuelta" (RTVE) haciendo, además, todo un alegato sobre el papel de la mujer compositora en la historia de la música. Pudimos ver en la entrevista a un músico total, una leyenda para muchos; inteligencia, sabiduría, templanza, humor y elegancia; un lujo, en suma.
Dejo a continuación la entrevista que recomiendo ver hasta el final: no tiene desperdicio (es una pena que no incluya la interpretación de dos piezas que "regaló" como colofón en directo).


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Y nos vamos por hoy con el inicio de la película Vivaldi, un príncipe en Venecia en la que se recrea precisamente una de esas actuaciones de las jóvenes músicas en el Ospedale interpretando el Concierto para violín en La menor RV 356 

 

 *Junto al Ospedale - cuyo lugar ocupa actualmente un hotel - se levantó la iglesia de la Pietá en cuya fachada  puede verse esta placa.


(En este lugar se alzaba la capilla musical del conservatorio de la piedad donde  el genio de Antonio Vivaldi  —aún no comprendido del todo en aquel entonces - trabajó como maestro de concierto del 1703 a 1740 donando a Venecia y al mundo la incomparable riqueza de su música de las cuales las cuatro estaciones son la flor y el sello. Su tiempo ha llegado)


Para saber más: